Soñar. Algo tan... complicado. Muchos dicen que soñar es gratis, pero yo no lo creo. Soñar solo es gratis para los que saben soñar. Soñar no es un placer ni una afición. Soñar es un juego, es un juego de palabras, de imágenes, de neuronas, de colores. Hay muchos tipos de sueños, y mucha gente. Los sueños viajan y atracan en diferentes personas cada noche. Los sueños van pasando de unos a otros, los compartimos, los recibimos. Los sueños vuelan, como el polvo, como la purpurina, como el papel. No todos podemos soñar todas las noches ¿no creéis? Por eso la noche más inesperada llegan y nos invaden, porque es lo que suelen hacer, llevarnos a un mundo diferente mientras nos encontramos en una especie de estado vegetativo, mientras "dormimos". Nos llevan a lugares exóticos y olvidados, a lugares cálidos y famosos, o incluso a nuestra propia ciudad o a nuestra propia casa. En ellos pueden pasar personas muy diferentes, personas que quieres y que admiras, personas que odias o personas que no conoces. Curioso. Me gustaría saber más sobre este fenómeno, averiguar por qué tenemos la extraña sensación de que esas personas que no conocemos en realidad las conoces, dentro de nuestra cabeza, o donde quiera que sucedan los sueños, las conocemos sin ningún por qué, sin ninguna razón. ¿Quiénes son, y por qué han venido a parar a nuestro pequeño mundo nocturno, justo ellas? Supongo que hay cosas inexplicables, y justo por lo que son inexplicables son también maravillosas. Quién sabe, quizá algún día esas personas se conviertan en personas imprescindibles. Llamadme rara o loca, pero eso me pasó a mi, sí. Todo comenzó en un planetario lleno de gente... Bueno, ya os contaré ese sueño otro día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario