29 mar 2013

T.

Ser feliz trae consigo el miedo de no volver a serlo jamás. Quizás esto sea porque no lo hemos sido nunca, porque no nos lo creamos, o simplemente porque no queremos que se acabe esa sensación de paz con todo el universo en general. Si tenemos miedo, podemos seguir siendo felices o no. El miedo es algo normal, pero horrible. Y si nos paramos a pensar en ese miedo, en cómo se ha desarrollado en nuestro cerebro, estaríamos pensando cosas que no nos gustan. No todo lo que pensamos es beneficioso, claro, pero cualquier cosa que pueda alterar nuestra felicidad pasa a un segundo plano, no es "menos beneficioso" o "peor", es totalmente lo contrario. Que sí. Seguramente os ha pasado eso de que notáis el cerebro al revés de un día para otro, el cerebro dando saltos, muerto, hablando.
Y luego... [bah]. Dices, "¿y qué?". Olvídalo, es un juego de niños. El cerebro te engaña, y tú lo engañas a él.

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