11 may 2013

Crónica.

Es ese momento, en el que te derrumbas y abres la boca, cuando te duele tanto, lo que sea que duela cuando estás triste, que no lo soportas. Y eso, que te derrumbas, pero sorprendentemente en silencio. Ya no gritas, te has cansado, ni discutes, ni piensas, simplemente te quedas mirando a cualquier cosa, esperando que la Tierra gire más deprisa o más despacio. Te tumbas y lloras, y piensas deprisa. Piensas, en cómo te sientes, te retuerces de dolor, te tiras del pelo, gritas, te quieres "morir", pataleas, esperando que alguien te escuche, pero no hay nadie, nunca hay nadie. Estás en tu casa, en la que has crecido, tu hogar, tu familia, y aún así te sientes solo, sientes que eres la única persona del mundo que está hecha un ovillo en su cama, llena de mocos y de lágrimas, forzando los músculos de la cara y los ojos hasta que todo queda dolorido. Es una de las peores sensaciones que existen, sentirte solo y triste. Cuando te calmas empiezas a respirar, y de vez en cuando sollozas y se te escapa alguna lágrima, pero ahora piensas despacio y con serenidad. Y lo primero que piensas es en lo de siempre, en que "tendré que seguir yo sola". Piensas en que eres desgraciada, que nadie te quiere, y piensas también en lo que te dice la gente. Sí, puede que tengas una vida perfecta, un novio perfecto, buenas notas, que toques el piano de maravilla, que no te falte de nada, que sepas inglés*, una familia... Eso te dicen, y lo piensas, y te das cuenta de que es verdad, sí. Pero toda esa gente no tiene ni idea. No tiene ni idea de lo que es estar toda la semana preocupada, tocando el piano 1 hora con suerte al día, del valor que hay que tener para enfrentarse a todos esos obstáculos que te encuentras cuando quieres hacer muchas cosas. No tienen ni idea de lo que es decir "no puedo más" y tirarse al suelo. No tienen ni idea de lo que es levantarse y decir "que no, que he llegado muy lejos, y estoy aquí, y voy a seguir". De lo que no se dan cuenta es de que no es tan fácil, de que no es suerte, es trabajo. De que hay que ganárselo, no basta con soplar las velas de la tarta. Hay que tener tiempo y ganas, y olvidarte de lo malo. Cuando terminas de pensar te duermes, y por la mañana te despiertas otra vez como siempre.
...
Parece sencillo, pero no lo es. Y estoy aquí, y me vais a ver, porque ya lo hice una vez, ya estuve todo un año estudiando, cogiéndome rabietas y tirándome al suelo, llorando, pero levantándome, sonriendo y jamás me rendí, y jamás me voy a rendir, porque es lo que me gusta y lo que quiero, algo que me hace estar orgullosa de mí, y puedo estar sola o no, pero siempre voy a estar conmigo misma, intentándolo, hasta el final. Por muchas veces que me derrumbéis, siempre me voy a levantar, porque soy así.

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