7 dic 2013

Pisándome

A veces esconderse es la mejor opción, y en invierno más acertada aún, solo hay que fijar nuestros sentidos en la niebla, el frío y la intensa tranquilidad. Cuando no me apetece quedarme porque no me gusta mi mundo, me largo y no vuelvo hasta que las cosas cambian... En realidad nunca hago eso pero me encantaría, admiro violentamente a la gente que camufla o incluso elimina las preocupaciones de su rostro y de su cabeza, y se abre al mundo como si fuera un gran regalo de los dioses. Siempre que algo me mata, me mata de verdad, y no hay forma de evaporarlo, y no lo disimulo, es más, lo irradio, se ve, la gente se contagia o lo siente de verdad. Algo tan empático como una buena persona, no es merecedora de mis sufrimientos ni de mis temores de niña estúpida, algo me hace cambiar cuando camino entre neuronas y me da igual todo, a veces solo necesito un abrazo y un "todo irá bien".

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