Eras pasado, casi polvo que desaparecía debajo de los muebles, casi como algo seco y muerto, y ese
casi fuiste tú otra vez, y llegaste, me abrazaste, explotaste otra vez en mi alma, despertaste lo de
siempre, y ya no hay quien lo duerma. Pero todo son problemas, y siempre van a serlo, no sé cómo,
por un momento, mi mente pudo olvidarse de ellos y centrarse únicamente en tus sabias mentiras...
No hay comentarios:
Publicar un comentario